jueves, 13 de enero de 2011

SACRILEGIO Obra de Teatro del Maestro Ricardo Pérez Quitt


SACRILEGIO
Obras de teatro del Maestro Ricardo Pérez Quitt

De la injusticia al sacrilegio

Cuando inicié la lectura de Sacrilegio inmediatamente llegó a mi mente un recuerdo de  mi infancia: cada día a las 6 de la mañana por los años 70  la fábrica textil de la Concha en Atlixco lanzaba  al tiempo sus últimos silbidos, yo tenía seis o siete años y en mi niñez no imaginaba ni comprendía  que ese sonido no solo había llamado a los obreros a sus jornadas laborales durante  muchos años  sino que también  había concurrido  a esas construcciones que aprovecharon la abundancia de agua  y  a la  gente laboriosa y dulce de Atlixco,   un sinfín de historias y alaridos de injusticia, explotación y derramamientos de sangre de hombres y mujeres que se atrevieron   a levantar el puño y la palabra contra los cacicazgos y liderazgos nefastos que abrumaron una época de la historia de Atlixco en las fábricas de el León, Metepec, La Concha y  el Volcán.

Con una alegoría al mito de Jesucristo, Ricardo Pérez Quitt da inicio a la reunión de sus obras contenidas en el libro Sacrilegio. La historia inicial, titulada El otro perfil de Judas muestra cómo este personaje, al mismo tiempo que traiciona al maestro, le abre la puerta a la divinidad con un beso.

No obstante, Judas, en el ideario cotidiano, es el traidor, la personificación de la corrupción y el  chivo expiatorio  de  un crimen que parte de la traición para consumarse. Colocar  en ese papel a un hombre  justo,  a un luchador social, es sentenciarlo al rumor de una muchedumbre que a veces no es capaz de levantar el puño para exigir justicia y que, al mismo tiempo, lo condena a la cobardía por decidir suicidarse, olvidando que, en esta historia, existe un momento crucial para derribar esta percepción y es, precisamente, cuando Judas pregunta al maestro: “¿acaso seré yo quien te traicione?” y Jesús le responde: “tú lo has dicho”.  En ese momento, Jesús es consciente  de que  la traición de Judas no es tal y que, además, es un acto de sacrificio para llevarlo a la inmortalidad.
Así, Jorge, el personaje que el maestro  Perez Quitt nos muestra en esta primera historia, traiciona el silencio y el miedo del pueblo  para decirle: levantemos la cara y clamemos la justicia que no ha hecho acto de presencia aun en nuestra provincia hermosa de México para inmortalizarla.

El dolor de una madre; la clandestinidad de las luchas  por los derechos  laborales  a las que aspiraron los hombres del reciente siglo pasado en nuestra tierra; el amor de los amigos; el miedo a la represión y a la muerte; las huelgas simuladas,  la violencia y la intimidación como método de  control de los obreros, los ajusticiamientos; son  traídos a los ojos de sus lectores y a los ojos del espectador teatral que verán en esta puesta en escena, la realidad de un tiempo que viene del pasado y  ronda nuestra realidad.

Los misterios de la muerte llegan desnudos a las páginas de Sacrilegio. Esta obra retoma de Atlixco, la tierra de la que es originario el maestro Ricardo Pérez Quitt,    los escenarios para estas historias donde la injusticia  y la muerte nos revelan su cruda cotidianidad; nos permiten  ser parte de los momentos de  sacrifico y de lucha cuando Jorge se levanta de entre el público, los espectadores nos convertimos en sus cómplices, sus verdaderos traidores, sus amigos, sus espías,  ahí la semilla de la sensibilidad social se siembra en nuestra razón y en nuestro espíritu tan desarraigado de la justicia y el amor, por los bienes  sociales de trabajo, justicia, igualdad, libertad y fraternidad que nos debiesen habitar.

El diálogo con los muertos, con nuestros muertos, está presente  en esta obra de extrema profundidad en Noviembre principia con llanto, la segunda historia de Sacrilegio donde el autor irrumpe con el tema de la muerte, haciendo un sacrilegio al conservadurismo al abordarla sin prejuicios, brindando a los hombres de mente abierta una posibilidad para presenciar en la intimidad del drama humano una vivencia con el otro, con el alter ego que representa cada hombre, porque nos une un mismo sentimiento ante las profundidades que tiene el  misterio de  la muerte.
Esta historia inicia en el mes de noviembre, cuando celebramos en nuestra cultura el Xantolo, Día de Muertos o el Día de los Fieles Difuntos: el festejo que se conmemora  en todos los hogares al rumor del viento que  avizora las ultimas lluvias del año.

La madre que perdió  a un hijo de corta edad y de largo amor; el sentimiento de culpa mas íntimo al que nos asoma el autor, es extraordinariamente mostrado en esta obra pues nos enteramos lo que dice en susurros la madre a su hijo  fallecido,  leemos su pensamiento, escuchamos sus plegarias de dolor, nos vemos reflejados en sus culpas y en las posibilidades que representa un acontecimiento  tan grave como la pérdida de un hijo.

Esta obra permite ver cómo la miseria no sólo se presenta en la vida: las miserias son un mal que se extienden hasta la muerte,  en  su origen y su consumación. En la miseria, la muerte camina suelta, sin reparos,  esperando los instantes de vulnerabilidad para hacer con  su presencia el caos. El accidente absurdo con el que un esposo pierde la vida y deja viuda y huérfanos; la explotación de la mujer representada magistralmente con “La Moraima”, una prostituta de la que conocemos su historia y que lleva a la tumba a su “padrote” asesinado por una paradoja ridículamente genial; una plegaria de desprecios y resentimiento  con una calavera  que termina comiéndose. “La Moraima” nos muestra con su llanto su verdadero “yo”: el de una mujer, quien por azares de la historia, se dedica a la prostitución como modo de subsistencia.
Con la última frase que expresa, y  la dice al pintacruces: “Aquí, tragándome un carbón”, la prostituta perdona y  sublima su mísera existencia y el pintacruces le da vuelta  a las monedas que acaba de ganar,  en un círculo  vicioso donde se ve con claridad  que la injusticia genera  miseria y la miseria regresa a ella.
Si las injusticias laborales y la muerte en la miseria son verdaderas tragedias en nuestra realidad, la podredumbre  de nuestro sistema  judicial  es aun  mayor; los frutos de la redención la última historia  de sacrilegio en ella el adagio  que dice “al perro mas flaco se le suben más las pulgas” parece cobrar realidad,  la sucesión de acontecimientos  hilados con  una maestría única en la pluma de el dramaturno Ricardo sentencian  a “pepe” a la historia  más vil de su vida, una historia donde la prepotencia, la impunidad, la injusticia  y el humor negro se encuentran para conspirar a partir de un hecho tan  mundano como es el llevarse una página arrancada de una revista a  la bolsa, de donde se desprenderán, las fatales consecuencias  en las que  pepe”  terminará siendo encarcelado.
En esta obra SACRILEGIO  y en sus tres Momentos “EL OTRO PERFIL DE JUDAS”, “NOVIEMBRE PRINCIPIA CON LLANTO” y “LOS FRUTOS DE LA REDENCIÓN” el autor nos dice que cuando  la injusticia, la miseria y   la tragedia productos de ambas, aparecen en la realidad de cualquier ser humano,   representan un sacrilegio  a su dignidad,  a su condición de  hombres y  a su belleza natural.
Mi coterráneo Atlixquense, maestro Ricardo Pérez Quitt no sólo muestra su grandeza como artista, también nos muestra su profunda sensibilidad social  y su calidad de erudito de los fenomenos sociales  y de la cotidianidad.

Cohutec Vargas Genis
Villa de Ayala,  Morelos.  Enero de 2011


6 comentarios:

  1. Este articulo sobre la obra del Maestro Ricardo Pérez Quitt, Nos mete en una atmósfera trististe con olor a palabras que hacen que la vida retroceda como agujas de reloj cuentan y nos dicen el presente de mi Atlixco. En tus palabras Cohutec de estrella con fe encuentro los escenarios para estas historias donde la injusticia y la muerte nos revelan su cruda cotidianidad.
    E.T.A.

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  2. Atlixco es un entramado de historias crudas en esa realidad social que vivió en el caciquismo durante años. Historias que son memoria de la miseria como vertiente de la vida que la cubrió. pérz Quitt no ha hecho más que sacar de su pasado reciente la tragedia de su condición para darle un sentido donde el ser humano se convierte en la esperanza de sí mismo, en la revaloración de su pasado.


    Muy buen texto Cohutec.

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  3. La libertad nos capacita para ennoblecer nuestra existencia, pero también nos pone en peligro de empobrecerla,el hombre sobresale del resto de la creación en la medida en que él mismo reconoce su propia naturaleza, y cuando lo olvida, se hu ... ...nde más abajo. Para otros seres vivientes, ignorar lo que son es natural; para el hombre es un defecto todo hombre, por el simple hecho de serlo, posee dignidad. A pesar de las diferencias sociales e individuales, la dignidad humana es la misma, en cuanto a su condición de hombres....facinante saludos elva hersan

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  4. Sin duda el arte entrelazada de Quit en la creación y Genis en la recreación entre líneas, permiten desde el lejano exterior identificar el tiempo dentro del tiempo, ese espacio en el que el hecho se enmarcó con trascendencia...

    Gracias por compartirlo...

    Juan José Alvarez

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  6. Esmeralda, Lumpempo, Elva, Juan José, gracias por sus comentarios, le invito a leer esta obra del Maestro Ricardo Perez Quitt y ojalá pronto podamos verla en esena, es un deber hacerlo y mas aun a los jovenes.
    mil gracias por sus comentarios.

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