miércoles, 1 de febrero de 2017

Donald Trump y su Palestinización de México:





Donald Trump y su Palestinización de México:
La esquizofrenia de una imperial forma de gobierno.
Por Cohutec Vargas.
Dedico este texto a Edith Vargas, Aidée Cervantes, 
Esmeralda Tobón, Rosalia Bibiana Rojas, 
Lucy Rodriguez  & Alma Martínez.
La inteligencia, facultad superior del género humano, se manifiesta en la capacidad de construir puentes que comuniquen, que lleven y traigan, que unan, que fortalezcan historias, conocimientos, avances, comercio, naciones, civilizaciones y familias, también en la capacidad de dialogar con aquel que no está de acuerdo con nuestra forma de ver el mundo para generar acuerdos y consensos, se encuentra en esa forma superior de crear para mejorar un estilo de vida y lanzarse al camino de la civilización, se halla en la capacidad de defender la vida y los más sagrados derechos para vivirla de una manera decorosa y digna, está presente también en la facultad más lúcida de la curiosidad, que es el de investigar para descubrir los misterios que encierra el universo y compartirlos con la humanidad para hacerla un mejor lugar para coexistir con lo que nos rodea.
La ignorancia por el contrario, se muestra más simple y más torpe, construyendo muros que dividen, obstaculizan y contienen a los ojos de quien lo construye, una fuerza que a la larga será tan sólo una ruina, un monumento a lo más miserable de una era que sucumbirá tan pronto exhale su aparente triunfo; la ignorancia también se muestra en la terquedad de la imposición que nace en la paranoia de la soledad donde vive el megalómano esquizofrénico, que se irguió sobre los demás, durmiendo en camas de oro y defecando en retretes de plata con incrustaciones de diamante y que cree que por eso los de a lado han de agachar la cabeza cuando pase enfrente; la ignorancia va en contra de todo proceso civilizatorio, destruyendo lo más sagrado que la humanidad ha construido y que son los principios universales, de libertad, igualdad y fraternidad entre los hombres.
 A un lado de las ruinas de las murallas de Troya, de Babilonia, de Zimbabue, China, o Alemania, sólo queda el recuerdo histórico de su fracaso y las terribles historias llenas de miseria que las acompañaron, y de lado contrario están los principios que generaron en quienes se sintieron ofendidos por ellas y se levantaron con su lucha y su dignidad para vencerlas. Hoy, quizá los muros más nefastos en la sociedad occidental, sean los que sigue levantando Israel en palestina y donde a diario se escriben tragedias con balas, misiles, cañones, sangre, muerte y dolor y el otro en nuestro México, un muro en donde lo más mezquino del capitalismo norteamericano se muestra, al dividir familias, al introducir armas para que los carteles asesinen, donde la droga transita a diario sin ser vista pasar sobre él, por túneles, por tierra, por agua y nadie puede detener la ley de plata o plomo para contenerla.
Tras la decisión de continuar con la construcción de un muro que lleva más de 10 años levantándose, la amenaza militar del poderío más importante de la orbe y el revuelo mediático que existe sobre este hecho y que siembra en la sociedad conservadora del norte un espíritu de empoderamiento ideológico y racial tan absurdamente soso como el que tuvo esta ocurrencia; Al mismo tiempo, genera una incertidumbre necesaria y toda una serie de respuestas de este lado del sur, que van desde las más pueriles simulaciones políticas de unidad, hasta las más lúcidas opiniones críticas con respecto al hecho en sí y que son las más dignas de aplaudir.
La orientación política de esta errónea y torpe decisión, encabezada por un hombre caracterizado por su ambición insultante, su sórdida manera de relacionarse, su soberbia faraónica, que se piensa cercano a Churchill y se asemeja más a Hitler, con la idea de querer ocultar toda una serie de acontecimientos mundiales que tiene que ver con los conflictos en medio oriente, las debilidad de su imperio ante las potencias como Rusia, China, Japón, los desencuentros con Europa toda, su vulnerabilidad antes cada vez más ataques terroristas que se crearon al cobijo de la CIA, el fortalecimiento y la alianza de las naciones del pacifico, la pérdida de control de más naciones de américa latina gobernadas por sistemas a los que no ha podido controlar del todo y el desmoronamiento de su liderazgo mundial.
Aquí, en nuestro país, vemos con preocupación la desintegración de un tratado de libre comercio que se inauguró al compás de un enfrentamiento entre el gobierno y el ejército zapatista de liberación nacional que dejó cientos de muertos y el desenmascaramiento de la realidad en la que vivían miles de indígenas y pobres en México, y que no pudo establecer una relación justa y humanista en materia de inmigración, ahora, cuando estados unidos reconoce que ni siquiera para ellos fue benéfico este tratado, nos preocupa a nosotros.
Ante una sociedad que se deja llevar por los impactos mediáticos y hace suya la agenda de quienes pretenden someterlos, con un gobierno que ha reaccionado de manera adecuada pero tardíamente, a lo que siempre se ha sabido, el carácter hostil de su vecino y que al momento de actuar titubea porque se ha acostumbrado a depender de lo que dictan los mercados que ahora lo traicionan, ante la dependencia tecnológica y comercial gestada en más de 100 años, hasta hoy, se ha dado cuenta que lo que requiere es fortalecer el mercado interno y acrecentar sus miras comerciales hacia otros países y otras potencias, ¿hasta hoy? Pareciera increíble.
Más que el impacto económico y tecnológico que tendrá la paranoica forma de gobernar de un hombre que ve de manera absurda a México como una Palestina a la que le puede construir un muro y amenazarla económica y militarmente, se olvida que existen más de 20 millones de Mexicanos en su territorio que son su fortaleza, olvida que existe una diferencia entre la frontera de palestina con Israel y de México con estados unidos de más de tres mil kilómetros , olvida que en nuestra historia de los últimos siglos México en los momentos más críticos tiene presente el espíritu guerrero de Huitzilopochtli para defender la soberanía nacional a pesar de nuestras debilidades y diferencias, olvida que México tiene una población de más de cien millones de habitantes cuyos principios son sumamente valiosos y distantes  a los de cualquier ideología extremista y su relación con el “pueblo” norteamericano siempre ha sido, amistosa y útil.
Sin embargo, si de nuestro lado nuestro gobierno también lo olvida y va a negociar con una visión a corto plazo, ese será nuestro más grande muro, pero también si nosotros como ciudadanos queremos resolver esta amenaza, además de nuestra situación social, económica y política, entonces seamos competitivos, ingeniosos, creativos, emprendedores, visionarios, investigadores, no pretendamos resolver nuestros retos con más miseria, saqueando, vociferando, ofendiendo, saboteando, marchando, en vez de eso, hagamos crítica inteligente a nuestro gobierno, seamos ciudadanos responsables y participemos no sólo en la urnas, sino seamos actores de los temas políticos, sociales y comunitarios y económicos que nos rodean a diario.
¡A veces nuestro más grande muro somos nosotros!

Comunidad de Tenango Morelos México, Febrero 1 de 2017

sábado, 25 de junio de 2016

Después de la palabra.

OAXACA
LO PEOR DEL SISTEMA Y  LO PEOR DEL MAGISTERIO.

La libertad es la obediencia a la ley
que uno mismo se ha trazado.
Jean Jacques Rousseau

Para Edi Galicia, Emiliano Zurita y Jesús George Dávila
Amigos entrañables.

Vengo de una familia de maestros, mi padre, maestro rural, egresado de una normal rural, mis tíos, agrónomos y maestros comunitarios, muchos de mis primos, maestros que han laborado en la sierra, en las comunidades y en la ciudad, mis mejores amigos maestros, varios de ellos con una trayectoria en la sierra de más de 20 años, todos luchadores sociales, antiguos apostolados de una forma de ser maestro que agoniza, todos, en 20 años, nunca han dejado de presentarse en sus aulas para impartir lo que el programa oficial enseña, pero también, para compartir lo que la experiencia de vida y de conocimiento les ha brindado, todos maestros por convicción profunda, todos han exigido de manera civilizada sus derechos y defendido la educación pública como un derecho inalienable del hombre.
Voy a citar quizá al pensador que más influyó en la construcción de  mi formación ideológica relacionada con la vida docente, el gran José Martí, educador de las Américas,  “Educar es depositar en el hombre toda la obra humana que le ha antecedido; es hacer a cada hombre resumen del mundo viviente, [...] ponerlo al nivel de su tiempo [...] prepararlo para la vida” (II, 507). “Educar es dar al hombre las llaves del mundo, que son la Independencia y el amor, y prepararle las fuerzas para que lo recorra por sí, con el paso alegre de los hombres naturales y libres” (I, 1965). UNESCO 1993.  Y lo cito porque comparto los preceptos  en los que en esencia, el proceso de educación tiene la sublime tarea de la construcción de  un “hombre” libre constructor de su propio camino, sensible a miserias  e injusticas.
En México, hablar de educación es hablar de Vasconcelos, de Reyes, de Justo sierra, también es hablar del normalísimo rural y urbano, y sobre todo,  es hablar de la íntima relación que el maestro ejerció a mitad del siglo XX ante  los problemas sociales. Hablar de educación es hablar de las normales rurales, secuestradas por intereses sectarios de una extrema y torpe izquierda y exhibidas como ejemplo dictatorial, para contener la insurgencia  comunitaria de la cual fueron parte en algunos lugares, ambas situaciones totalmente inmerecidas para una  manera de comprender el apostolado educativo propuesto por Cárdenas. Ambos extremos de una forma de ver y atender las problemáticas de una manera lamentablemente errónea al  utilizar un sistema  de formación docente que pudo haber sido perfectible, para fines siniestros y absurdos. Hablar de educación en México es hablar también de la diversificación y especialización en la formación docente, necesaria para un país contrastante y cada vez más plural, en el  que la educación pública y privada  conviven desde hace algunos años ya, de manera a veces  tensa, a veces cómplice, a veces sana. Hablar de educación es México es hablar de la autonomía universitaria, del desarrollo de las universidades  tecnológicas tan dinámicas como las que más en el mundo, hablar de las  universidades privadas, pequeñas y grandes, es hablar de organizaciones y docentes independientes que trabajan día a día buscando sobresalir y sobrevivir en un  espacio de obstáculos, y carencias que se van solventado, pero todas ellas transformadoras  y positivas  para las localidades, estados y lugares donde se instalan. Nunca sobra una universidad en cualquiera de sus formas en ninguna parte de nuestro país.
Hablar de Educación en México es hablar de crítica inteligente y servilismo despótico.  Es hablar de un sindicalismo totalmente corrompido, para satisfacer insignias clientelares, es hablar del maestro, al servicio del estado, que cuenta aún con los derechos laborales de tendencia social, y también los contratados por honorarios o por contratos periódicos, es hablar de los maestros de escuelas particulares que a veces son los menos retribuidos y a los que nadie menciona.
Hablar de educación en  México es hablar de un complejo sistema cada vez más diverso, más contrastante,  más competitivo, más versátil.
Si bien no todo el magisterio carece de un salario digno, también es cierto que no todos acceden a un salario que mínimamente les permita solventar sus necesidades que como educador necesita. Y no necesariamente  hablo de aquellos que están al servicio del estado sea estatal o federal, hablo de toda la diversidad que he mencionado.
Hablar de un conflicto como el de Oaxaca, Michoacán, Guerrero, y Chiapas entre otros lugares,  es ver solo una parte del fenómeno educativo en México, y muestra  de las graves contradicciones mutuas de los contendientes;  por un lado, un sindicato que  ha sacrificado toda responsabilidad y ética profesional hacia la actividad docente, en aras de una lucha para beneficiarse y mantener sus componendas  históricas , no siempre justas, ni en favor de una educación a la que ellos han tomado como bandera, y a la que cada día dedican tan solo discursos demagógicos e insignificantes. Por el otro extremo, un gobierno  que ha permitido el crecimiento de sindicatos impunes y clientelares, a los que han dejado de serle útil, y recurre a la toda la fuerza  represiva de la que es capaz para aplacarlo, sin lograrlo de manera eficiente.
Ambos utilizan para su lucha lo peor de sí mismos, unos el conflicto y la agitación social, otros, la desinformación, la represión y la fuerza, ambos buscan la descalificación del otro, ambos golpean con  palos, palabras y ofensas no solo a su contrincante, si no a lo más sagrado que tiene la civilización humana que es: SU EDUCACIÓN.
La lucha de Oaxaca, es la ejecución de lo más  miserable de ambos bandos, es la lucha por la prevalencia de sus peores concesiones.
Oaxaca pudiera ser el inicio de un diálogo utópico (en nuestro país) por mejorar la educación pública básica, sea gratuita o privada; y no el escenario de brutales muestras de deshonra por nuestra Educación, nacida allá, en los antiguos Tepoxcalli o Calmecas, o en las universidad nacionales Mexicanas, anteriores a la sorprendente y poderosa Harvard.
El conflicto de Oaxaca  no es en pro o en contra de una reforma educativa, o no educativa, ni tampoco, por la educación pública y los derechos de nuestros maestros, como cada sector de esta disputa presume,  ambas cosas son una terrible quimera, el conflicto de Oaxaca es la lucha por la prevalencia de derechos y privilegios inmerecidos e injustos, que solo sirven uno cuantos líderes que no quieren ver derrumbado un imperio de posiciones políticas que desde hace tiempo poseen para su beneficio.

Jonacatepec Morelos junio de 2016
Cohutec Vargas Genis 



jueves, 9 de junio de 2016

Cuando crepita la noche

Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud,
 antes que vengan los días malos,
 y lleguen los años de los cuales digas:
No tengo en ellos contentamiento;

antes que se oscurezca el sol, y la luz, y la luna y las estrellas,
y vuelvan las nubes tras la lluvia…

Eclesiastés 12


Cuando crepita la noche

Sobre “Sólo un poco aquí” de Abraham Chinchillas.

La presente  obra del  Mtro.  Abraham Chinchillas es un libro que cimbra aun en la dureza de las personalidades más reflexivas.

"Sólo un poco aquí", está construido como un poema de largo y cadencioso aliento, necesario para estos tiempos de brevedades simples y palabras endebles.

Es un poema que encontró una dualidad superior mostrada en sus dos partes, pero como toda dualidad, al tocarse en los extremos se transfigura en una unidad exacta, Uroboro de nuestros días y en el caso del poeta, de sus silencios vueltos idea.

Abraham es como un profeta bíblico, en este libro  libera los presagios del tiempo efímero, emancipa con  magistral elocuencia el final de la serpiente que se devora a si misma, y nos guía cual Virgilio a la entrada del misterio.

Escrita a doble tinta espiritual, la primera parte es una canto a lo venidero, visto por los hombres  a los que el tiempo ha habitado,  un canto a los minutos y las horas acumuladas en los divanes de la vida, la segunda parte es un canto a la nostalgia, a lo pendiente, al péndulo que irremediable desciende sin contar el segundo,  un canto a los suspiros contenidos.

Entre ambos capítulos está la nada crepitando, plegándose a los vientos del oriente, allá donde nace la vida y la idea, a veces amarga ceniza de lo cotidiano, tiempo perdido, a veces espacio de arrepentimientos absurdos.



Dice Abraham en la  dualidad de sus textos:

“La ventana es muda,
sin la tibieza de unas uñas
rescribiendo las arrugas de la madera”

En esta obra el autor  ha renacido como un hombre que sabe el tiempo, que reconoce los días que se  fueron y  los que irremediablemente llegan, no les teme a ninguno.

Aquí, escribe  no solo el poeta y sus musas, aquí escriben y le dictaron sus ancentros, los nativos, los más sabios, Abraham los supo escuchar  claro, también escribe Cronos  a quien leemos amargamente, preparando nuestra partida, aunque él difiera:

“Escucho morir a los amigos
a sus dientes
arar la lucha
de su furia contra el tiempo”

La obra quiere que veamos más allá de lo  intangible –tarea superior en todo sentido- para ello nos muestra cómo se deben recorrer los lugares cotidianos, dotándolos de la sacralidad que la vida en su lenguaje nos muestra con sus sortilegios.

“Sólo un poco aquí”  es un libro en el que el autor ya no busca ni el ritmo ni la estética, porque tienen la mejor genética poética de toda su obra, su búsqueda es clara: descifrar la metáfora del tiempo en nosotros;

“Traduzco una lengua callada
que escala la cima
para parlotear
con nadie”

La simbología del autor ha sido reconocida, construida y transmitida con una brillante claridad, seguramente ha descubierto sus símbolos en sus plegarias, y sus bíblicas plegarias le retribuyeron la sabiduría que Salomón siempre pidió. 
Aquí habla un sabio, a su lado camina el coyote hambriento, aquel estadista de Texcoco, el constructor, Nezahualcóyotl el poeta imbatible. 

La vena poética de Abraham Chinchillas ha envejecido irremediablemente y para fortuna nuestra nos la comparte.
En la segunda parte con el inconsciente Freudiano ha zurcido con precisión fragmentos de una poesía mayor, sagrada, hecha con hilos de sortilegio;
Transcribo completo su poema tres, porque fragmentarlo sería una blasfemia:

“Llego a puerto, voy
a donde el mar termina;
por eso mi prisa.

Llego a la frontera,
no tengo tiempo
para pasaportes ni cateos.

Llego al horizonte,
no tengo ánimo para
puestas de sol, ni para infortunios.

Llego al jardín
corcoveado del desierto,
donde florezco”.
Abraham se convierte con esta obra en un mago mayor, que no teme a las palabras, mucho menos al lenguaje que ellas tienen al hablar a otros, se ha consagrado como uno de los mejores poetas de nuestro tiempo, explora los misterios más complejos y los descifra para mostrarlos tal cual; el tiempo, la soledad, los años, la noche de una vida que aguarda. Le escribe a las musas de la nostalgia, las más hirientes que la poesía tiene, a veces las más socorridas y él, ha aprendido a no dejarse seducir por su belleza:

“Hay algo en estas manos mías
que me es ajeno”.
El libro es espejo y es puente, reflejo y camino por donde atraviesan los instantes más dramáticos de nuestra vida.
Descubrió ya los oscuros precipicios donde parte de la poesía vive y regresó con un pedazo de oscuridad en sus manos para que lo viéramos a la luz del día.
Abraham descubrió la única herencia que tenemos segura en nuestras vidas: la muerte, y se preguntó si se vive para siempre en la tierra, la respuesta es un título revelador y entrañable:

“No para siempre en la tierra
sólo un poco aquí”.

Cohutec Vargas Genis
Tepoztlan, Morelos
Julio de 2016

miércoles, 1 de abril de 2015

LUNA, Nocturna y clandestina por Cohutec Vargas Genis Poemario


LUNA 

Nocturna y clandestina

Poemario 
por Cohutec Vargas Genis 



Entre el crepúsculo y la comisura de tus labios.


Todo es la tarde que recorre la comisura de tus labios,

todo, 

el pliegue de la bandera que el crepúsculo agita, 

todo, 

tu boca negada, 

la espalda del horizonte, 

el viento que trajo este día hecho de coincidencias,

todo.


Aun tiemblan mis manos cuando escribo.


Los versos que te leí se fueron entre las

aves que se van con el invierno, 

el azul se condensó en un puñado de palabras 

que subían como hormigas por tu cuello, 

destellos de un calor que contuvo un; ¡detente!, 

que estremeció el cielo.


Yo busqué tus labios como una braza 

que avanza en el incendio de la noche, 

crepitando los segundos, 

explorando los milímetros inmensos 

que construyen tu mejilla, 

tu levantabas un muro de Troya 

que se interpuso entre el viento y la tarde.


Caminamos como dos silencios que se acompañan,

ojos de un dios profano que nos revela el destino, 

profecía de paisajes, 

cárcel donde mi manos estaban presas, 

luciérnagas que iluminaron tus labios ausentes de los míos,

fuimos realidad y sombra,

amanecer y crepúsculo, 

flor y colibrí, 

idea y palabra, 

fe y lucha.

Te paraste en el filo de este verso y lo sabias, 

elaborabas todo este poema, 

cada estrofa, 

hilvanaste con tu mirada metáfora tras metáfora, 

aprendiste con precisión de universo los tiempos de hojas de hierba 

la matemática arquitectura del cuervo, 

y el aroma eterno de Jack Daniels 

yo solo atendía el mandato de siempre: escribir.


Fui explorador de tu cintura,

encontré en el acantilado de tus piernas 

una hoja con la que un pequeño petirrojo elaboró su nido, 

te mostré en el horizonte el nombre de: Denzel, 

semilla de los misterios de la luna y todos los horizontes.

Me enseñaste como se acepta un error de otro 

sin molestarse, 

como se sonríe ante lo subversivo de los días, 

levantaste mi chamarra que había sucumbido al tiempo, 

y como se depositan tus labios en mi dedo 

para sellar un pacto de labios y saliva.


La puesta de sol sello esta profecía, 

despidió todos los suspiros mientras

 Aute insistía en que apenas era las cuatro y diez, 

aunque la arena de tu tiempo se había consumido por completo.


Te fuiste lento,

 Entre la comisura de tus labios y el crepúsculo, 

Entre el beso inesperado que colocaste a la tarde, 

Entre el corazón sigue latiendo para contar esta historia.


Amargo.

Nublado,
los segundos avanzan grises,
son gotas de una tormenta que llegó tarde, 
puerto que no resiste el alba.
La lluvia es un silencio derruido
que me acecha cuando callas,
entra como una silueta de fauces
que amenazan,
que lastiman,
que hieren,
que matan.
El colibrí que todas las mañanas rezumba tras mi ventana
llegó con sus colores amargos,
sus alas detenían los segundos,
y el tiempo es un escarabajo que avanza
eternamente opaco.
Amarga también la flor que creció por la noche,
efímera conspiración de oscuridades,
como una ciega herida que lacera.
El viento es picadura de insecto sobre el tiempo,
es flor de duelo,
es la mariposa negra que posó
sobre tu cabello que no tengo.
Mi parpadeo es amargo,
amarga la saliva que trago a cada rato,
amargos mis gestos,

amargo el latido de este instante,
amargas mis manos,
amarga mi pupila que te extraña.
El alba es tan densa,
tan extensa,
tan lenta,
tan basta;
me es extraña.
Y mis palabras,
las que conversan con la soledad,
son espinas que se clavan,
filosas y amargas.
Amargo el azul y el negro.
Amargo el sonido de las horas.
Amarga la distancia imposible.
Amarga tu voz que no llega.
Ahora llueve ,
todo se moja con el gris del tiempo.
Y tú no estás aquí
tu ausencia es toda esta distancia.
Amargos tus ojos,
amargos tus años,
amargo el instante del encuentro
que se ha llevado el agua.
Amargo!
Cohutec Vargas
Octubre 2016
.


Quinientas Lunas

La luna no ha llegado,
el cielo del pueblo está solo en esta tarde.

Un ave parte en dos un crepúsculo  que apenas late.

El viento del norte congela septiembre,
es un niño jugando con el agua de un riachuelo que no avanza,
mueve los minutos
hace los tic tas
deshace el tiempo.

Un  ave quiere ser la luna menguante
el vuelo del dia arrecia en sus alas
y el silbo de las siete en punto cae
entre las gotas de las lluvias que cesaron.

La noche asoma su pupila
para ver en su recuerdo tu  presencia,
me detengo en la puerta que la noche a entreabierto
y el silencio es la garra de un felino que acecha, que me acecha.

Me pregunto si he de entrar en aquel mural que devora la palabra,
oscuridad elaborada con la hiel de tus ausencias y las mías.

Viene tu mano apenas
como una noche recién nacida
para no tocarme.

Prisionero entre cuatro lunas,
sin poder hablar en el idioma de la noche,
sin poder decir tus muslos,
sin poder escribir tu tórax,
sin saber las metáforas que naces de tu cintura,
sin poder hilvanar la palabra precisa para que me toques
en la mudes de todos  estos ojos que  abruman,
y la violencia de tu indiferencia de madera
es el sueño de dormir contigo por quinientas lunas,
un paraíso solo de alter ego que vive en la quimera.

¿Es esta la luna?
una semilla de durazno que no aprendió a echar raíces,
un colibrí que dejo su vuelo en la sinfonía nunca escrita,
o tu mano,  raíz de la noche, canto,
cielo nocturno de mi pueblo,
donde la luna no ha llegado.


¿Esta es la luna?
Un gato del que sus ojos nacen versos
y ronronea lunas  crecientes para tus ojos,
donde su cuerpo es luna llena
silencio de interrogaciones donde el invierno acecha.

¿Esta es la luna?
Tus labios quemando la noche niña
tu espalda donde se dibujan chacras
el cabello que galopa quebrando el horizonte
y mis manos reconstruyen como un rompecabezas de mil ojos.


 La luna no ha llegado al  pueblo,
 tu tampoco,
tu ausencia camina sola, desnuda,
solo con el ropaje que la noche le ha presentado
oscuridad fría.


El vientre espera una semilla
espera el agua lustral de todos los siglos
cicatriz de las horas y los días,
tu ausencia hiere
es sortilegio que lastima.

Te esperare quinientas lunas
te esperare todos los enjambres de horas que necesites,
te esperare un montaña eternamente,
sobre la espalda de una garza que ha deja Aztlán,
sobre una hormiga que ha dejado de trabajar para acompañarme,
te esperare en todos los insomnios,
te esperare solo
quinientas lunas ni una más. 


Después de tu palabra...
tu partida llegó
como anciana
del pueblo,
discreta y taciturna..

-Pensaba-

Antes, la luciérnaga
del tiempo no presagió tu partida,
los techos no fueron oráculos,
solían serlo cada vez que sonreías,
la flama tenue de tu voz fue silencio,
un ladrido a lo lejos que resbaló
como gota en el tejado.

Tus pasos se fueron,
ecos de una profecía,
soledad en árbol,
mujer de felinas palabras,
te llevaste el seductor ronroneo de la tarde,
la tibieza de mi manos.

Extraño
el hechizo de tus ojos,
la probabilidad de tus palabras,
el horizonte de tu rostro,
tus segundos de locura,
el primer reflejo de tu silencio en mi mirada,
tu hombro mío por un segundo...





Silencio

Fue la tarde un ave que llegó en silencio,
metáfora color azul,
vuelo de un verso que regresaba inmóvil,
cielo.
Sus alas eran pequeñas,
puntos y comas recién puestos,
sombras del recuerdo.
Traía en sus alas horas,
segundos,
estandartes de guerra,
treguas pospuestas,
firmas con sangre,
estrofas llenas.
Su silueta se movía ligera,
escribió un lenguaje desconocido,
Incoherencias profanas:
Que si la ausencia es una hoja de otoño,
que si la distancia es una hormiga ciega,
que si la muerte la metáfora perfecta,
que si tu cabello la noche entera ...
A quien le importa traducir eso,
es lengua muerta,
ataúd para estos tiempos de hierro,
cruz olvidada en el invierno.
Yo entendí sin traductor,
comprendí tu vientre perenne,
la osadía de tus ojos,
la perfección de tu silencio.
Tuve prisionera al ave,
en una jaula para que muriera,
o dejarla ir sin preguntar,
escribir un poema en su pecho,
para que lo llevará donde fuera.
Soñé con ella varias noches,
mire su trayectoria de versos,
busque su origen
en el África meridional de selva,
olía a tierra de América,
a versos del sur,
de Tabasco en humedad y arena,
a pueblos de Colombia
a oro del sur
a exuberancia del sur;
rostros de tarde y novela.
Una mañana se fue sin avisar,
se llevó mis últimos poemas.
Pensé que había lanzado un ave al cielo
como se deposita una botella en la mar,
esperaré respuesta .

Tu cuerpo es sagrado,
como la noche y su penumbra,
como el templo de las aves en invierno, 
así, hecho de versos borrados, 
silencios que se ocultan 
en tu espalda.
Tus labios son sagrados, 
de ellos ha nacido este poema, 
de la negación de tus besos, 
muchedumbre de ángeles y sueños, 
Interpretación de la nada, 
un cero que aguarda compañía.
El extremo sur de tu vientre es sagrado,
Exactitud de las horas que no compartimos, 
Pequeña tormenta que en mis dedos nace, 
y te busca  
te desea.
La estrella polar que se forma en tu tórax, 
es delirio para mi entraña, 
explosión en mi mirada, 
océano de un vacío que se llena 
con tu pecho, 
que viene y regresa al origen 
del mundo, 
para quedarse conmigo.
Tu cuerpo es sagrado, 
lo ha dicho la tarde, 
lo ha dicho el dolor y tu miedo, 
el soplo del oscuro viento de hace años.
Lo sabe el ejército de tus dedos, 
Vanguardia que viene entre la distancia 
para encontrarnos, 
para saber nuestros fantasmas, 
que descubren un te quiero
que trémulo abre la tierra.
El trébol tierno que nace en tus ojos
te contempla, 
nadie mejor que él lo sabe, 
nadie, 
ni tus muslos de tierra de selva profana, 
ni tus rodillas de árbol en hiedra, 
ni la orilla que forma tu cadera, 
nadie.
Tu piel es sagrada, 
puerta de todos los solsticios, 
rendija por donde tus palabras apenas se asoman, 
portal de los misterios de la cábala 
y la luna.
Lo digo todos los días
cuando despiertas, 
tu mirada es una hormiga que viene a buscarme, 
y me encuentra
me lleva en su espalda para
contemplarte, 
y decirte otra vez
tu cuerpo es sagrado,
como las islas de la mariposa
monarca , 
oasis de la tarde que germina, 
y este poema que te grita, 
mía.
Tu cuerpo es sagrado
dios hecho piel, 
arena, 
vestigio de una civilización que te busca, 
y no me encuentra.
Tu cuerpo es sagrado, 
más que el arco que ocupa el tiempo , 
más que las aves que derrama el cielo, 
noche de vía láctea 
cuando entrelazamos 
nuestro fuego.

Noviembre atardece.

Atardece en la flor que sola piensa,
la noche es casi un presagio,
como la muerte,
mi niñez es un aroma viejo.

La cempaxuchil hace su silencio,
como los astros que aguardan,
y nos hablan solo a veces
y nos miran con lástima infinitos.

El viento que corona noviembre se ha ido,
llegaron tarde las aves migratorias,
nadie lo notó, 
¿a quién le importa?,
Pero no saben que hablo 
de las que surcaron tus ojos en otoño.

Las luciérnagas encendieron esta idea,
Pequeñas hacedoras de poesía,
humildes obreras de la luz,
del silencio que agoniza.

La flor es perfecta,
la tarde tibia,
la hechicera muerte se acerca con su vida,
reclama el principio de noviembre,
su viento,
su litúrgico atardecer,
su tiempo,
la nostalgia infinita.


Escucha; tu cuerpo es templo.

I.
Tu cuerpo es templo,
bandera que se agita en la  batalla,
palabra a media voz;
 ¡Quimera!

Tu cuerpo es sagrado,
muralla de luciérnagas en silencio,
ojal de la vía láctea;  
¡Utopía!

Tu cuerpo es  el filo donde nacen las palabras,
daga de los dioses y los días,
perfección para mis muslos;
¡Irreverencia!

Tu cuerpo llega tibio,
sorpresa que nos trajo el whisky,
exactitud para las manecillas;
¡Audacia!

Tu cuerpo es un segundo que no avanza,
tiempo eterno,
enredadera para mis  manos,
¡Caricia!

II.
Tu cuerpo es aroma de la noche,
Siete chacras,
Infinito contenido en una vela;
¡Trance!

Tu cuerpo es Muldhara
ombligo de ti misma, aroma,
Luz tangible de un nacimiento;
¡Sexo!

Tu cuerpo es Svadhisthana 
tierra virgen, humedad viva,
arquitectura de tu ser;
¡Vientre!

Tu cuerpo es Manipura,
Plexo solar de tus breves años,
signo de interrogación;
¡Tórax!

Tu cuerpo es Anahata,
Corazón del horizonte en equilibrio,
trinidad oscura;
¡Arteria!

Tu cuerpo es Vishuddha,
garganta del universo y su pureza,
nacimiento del mayor misterio, tu misma,
¡Consigna!.

Tu cuerpo es Ajna
Tabachin sagrado, árbol de luna,
poder ilimitado;
¡Occidente!

Tu cuerpo es Soma
Luna misteriosa, eternamente mía,
lugar cósmico, ciruela que espera;
¡Eter!

Tu cuerpo es flor de mis labios
espacio sagrado de amaneceres,
misterio eterno;
¡Chakra!

Alexis la porrista de 17 años que fue asesinada por su novio
con un disparo en la garganta frente a su casa. 

Te encontré de frente,
aun no te había atravesado
el proyectil por la rendija que forma
tu manzana de Eva,
aún no.

*A la tía Carmen le parecías una adolescente hermosa,
lo eras, tenías apenas 17 años.

La distancia entre nosotros
y la muerte era tan ridículamente pequeña,
tan solo unos centímetros del odio
bestial de los amantes que nada saben del amor.
*Tu novio, Sergio, de 23 años,
fue vecino de toda la vida,
y de toda la muerte,
aceptado por la familia desde siempre.

Aquel domingo tan estrecho,
donde la muerte no tenía guarida,
ni se veían hendidura en las horas.

*Saliste con tu hermana sharito para ir a un partido de futbol.
dice tía que se escuchó una detonación de arma de fuego.
que Sergio te disparo en tu cuello de niña
y tu sangre brotó sin control.

La calle se convirtió en el más escalofriante
signo de interrogación,
*Mónica, tu madre, corrió a tu auxilio.
Sergio, con la cacha de la pistola
golpeó también a tu hermana y huyó.
policías lo capturaron más tarde,
tu moriste unos minutos después de haber ingresado al hospital.
Tu hermana sharito sufrió fractura de cráneo.

Alexis, tu muerte es primavera,
es el invierno en los ojos de tu novio,
tu sabia ha salido a la tierra
tan prematura
tan infinitamente prematura,
como tu muerte,
porque te faltaban años,
para que la vida te pariera.

*La tía Carmen escribió el lunes en el Facebook:
“Alexis es mi sobrina.
es la primera hija de mi hermano mayor.
es una adolescente que apenas se descubre a sí misma como mujer,
le conozco un novio. postea fotos de él en facebook.
“el día que murió Alexis,
unos momentos antes,
ella rescataba a un pajarito caído que estaba afuera de su casa.
quería llevárselo a su mamá pájaro. Así era Alexis.

Muda quedo la calle y la mañana,
el silencio es ya el ala de aquella ave,
ya no tendrá quien la recoja y la lleve a su nido.
“Sergio, su exnovio, vecino de toda la vida,
acogido por la familia desde siempre,
le disparó en la tráquea y se la destrozó.
estaban presentes mi cuñada y su otra hija,
él buscaba golpearlas, eliminarlas,
buscaba borrar su memoria,
les pegó tanto en la cabeza
que las tres armaron un charco de sangre
en el porche de su casa.

El tiempo no se contó más en horas o minutos,
sino en gritos,
en cabellos arrancados,
en gotas de sudor de la manos,
en melancolías acechando,
en entrañas invasoras.

“Como a eso de las 4 pm nos avisaron que ya había fallecido.
su mamá, al momento de verla en el suelo, ensagrentada y herida,
ya sabía que su hija estaba a momentos de irse.
la sentía respirar pero su mirada ya se había ido.
ellas trataron de taparle la herida, de conservar su alma en su cuerpecito.
de arrullarla, de despedirse, de implorarle que no las dejara.
entre gritos desesperados, golpes, rasguños, tratando de defenderse.

Yo estaba trabajando,
la noticia de tu muerte me toco el hombro,
como una sombra eternamente arrepentida.

Dice tía que a ella no le consuela llorar.
sino buscar entender,
por qué es que pasan estas cosas.
por qué el daño viene de las personas que supuestamente te aman.
por qué alexis se enamoró de un chavo emproblemado.
por qué ella no buscó ayuda, o no creyó en su miedo.
por qué la mamá de sergio ignoró señales.
por qué los focos rojos que se prendieron fueron ignorados?
por qué no se hizo algo.
ayer mi cuñada se culpaba por no haberlas protegido lo suficiente,
“pero la culpa en este momento o en cualquier otro, no sirve de nada.

Alexis será como una de esas estrellas de la calle,
siempre estará ahí, aunque nadie la mire,
solo quien sabe de la astronomía del amor,
levantará los ojos.

* “Ayer entre toda la tragedia,
me tocó ver al asesino mientras lo subían esposado en una patrulla.
es sólo un muchacho pensé.
qué estaría pensando mientras lo hacía?
“denunciarlo, evidenciarlo.
aunque nos digan ‘feminazis’ o viejas argüenderas (sic) o viejas locas.
a estas alturas de la vida me vale madre que me digan eso.

Alexis se fue hacia dentro de su garganta,
no hubo muralla,
ni barda
ni palabra que detuviera su sangre de niña.

“Ayer cuando le pregunté a mi cuñada, cómo estás?
muerta, me dijo.
me quitaron a mi Alexis,
para qué vivir.
no supe que contestarle.
no hay palabras de consuelo.
sólo le hablé de la hija que le quedaba.
“ahora lo que nos resta a nosotros es sobrevivir”

Escribí este poema para Alexis de 17 años, asesinada por su novio con un disparo en la garganta, lo hice, utilizando como base el texto de la noticia dada a conocer por la redacción de la revista Proceso electrónica el 19 de abril de 2016. 
-El texto que tiene en cursiva corresponde a la adaptación de la nota periodística-


Tu piel.

Tu piel es color de tarde, 
ojos donde nacen estas nubes,
y un viento en sortilegio tu sonrisa.
Tu presencia es perfección del horizonte,
Lugar donde no alcanzo tu mano,
y tu silencio es aquel árbol que en la soledad me habita.
Así regreso a casa,
entre noches que se arremolinan,
y caminos hechos de horas que nunca llegan.
Sé que leerás esto,
y tu mente será un pueblo desierto,
esperando que lo habite una palabra,
tu cabello rozará estas letras,
ya por la tarde cuando los cometas duerman,
y mis dedos escriban tibiamente tu nombre, 
-porque tú sabes que estos pequeños versos tienen vida-
Heredaste un instante de África en tu nombre, 
Un latido relampagueante,
un verde trémulo,
un recuerdo que calló del sábado
cuando te miré por un instante.
¿Lo recuerdas?
Sé que tu respuesta es la nada,
un vacío absurdo de labios,
una palabra en útero innacida.
Te dije que eras perfecta,
Como la noche y la Luna clandestinas, 
Que todo en ti era el universo, 
Contracción de galaxias, 
Tiempo eterno, 
Piel de diosa, 
Vida.

Poema de invierno

Llévame al mar, 
a conquistar la tarde de gaviotas, 
ayúdame a predecir su sinfonía, 
he querido ser ola y silencio 
una palmera de atardeceres 
que contemples. 

Llévame al mar, 
porque allá crece tu nombre, 
enredadera de brisas, 
caricia permanente. 

Inténtalo
hasta que tu humedad 
haga el estruendo de los acantilados. 

Llévame al mar 
en agua dulce, 
déjame encontrar a tus dioses, 
la sal de tus muslos, 
los navíos que avanzan sobre 
tu vientre. 

Llévame al mar,
para que el frío no arrecie
y el invierno seas tú
cálida mujer de arena.

Poema para un viernes 13 de febrero

El amor es tan dulce como los ojos del verdugo
que deja caer la guillotina al tiempo,
araña que siente los latidos de su presa, 

es contagioso, 
como la lepra y la droga.

He visto mucho amor en los divorciados que corren 

por fin libres a ver sus amantes,
es veleta, 
va por donde el viento de la noche le dicta,
los amorosos blasfeman cuando están al borde del sexo,
se transforman en tigres,
vampiros,
boas,
gárgolas,
pero cuando llegan al clímax,
regresan a la jaula de trabajo diario.

El amor quita el hambre,
te explota más que el neoliberalismo;
que si el obsequio,
que las horas de cumplir en compañía 

con jornadas inhumanas de horas y horas juntos,
que si el motel y el regalo,
que si el viaje juntos.

El amor crucifica,
pone una corona de espinas de premio,
el amor es sal,
herida que perdura 19 días y 500 noches,
sonrisa que jamás volverás a ver,
es este día,
instante,
este presente en que quizá estas aquí pero no te encuentro.

El amor huele a sexo,
a torre de Babel destruida y levantada,
sabe al caviar que no conozco.

Sí; el amor llega como un relámpago y te electrocuta,
te quema,
el amor sana las heridas de otro amor,
el amor une y encadena,
libera y abandona,
el amor procrea sin distingo:
huérfanos,
drogadictos,
prostitutas,
sabios.

El amor es silencio,
es sordera,
es tener unos ojos que no ven más allá
del amor,
el amor trae tormentas y guerras,
homicidios,
treguas.

Por eso yo digo que festejemos el amor
con una copa de cicuta,
y regalemos uno oso polar a nuestra a amada,
salgamos el 14 de febrero a cazar brujas para empalarlas,
y prender con ellas el fuego que alumbre el futuro,
salgamos también, con balas de plata a conquistar vampiros,
penetremos su corazón y adornemos con él una caja de regalos.

Caminemos dulcemente tomados del recuerdo,
vayamos a perder las horas escasas de la vida,
no discutamos en este día del amor,
finjamos que nos amamos como Paris y Elena,
levantemos nuestras murallas nuevamente,
hagamos el amor entre rosas con espinas. 


De a poco 

De a poco, 
regálame tu día,
sé que has preferido ser de otro,
que dulcemente me lo dices,
como si fueran flores con espinas,
yo estoy dispuesto a perdonar esa osadía,
puedo cerrar los ojos cuando pases cerca,
puedo saber que te entregas cada noche,
que le dictas al oído al tiempo las mejores blasfemias,
que rosas el sexo de los días.

Ven de a poco,
sigilosa entre las multitud a verme,
desabotona mi camisa
deposítate en mi tórax,
hagamos el pacto que rompe los secretos,
enséñame tus misterios
sé mi amante,
de a poco,
no pido ataduras,
ni dormir contigo,
pido tu silencios
tus muslos,
tus lunas,
aunque pasen años,
que los antiguos versos me alcancen,
aunque pasen vidas:
poesía.

Medusa

Ven, acércate a leer estas palabras: 
haz el silencio a un lado,
que tus labios se abran de a poco para
pronunciarlas.
Húmedos estruendos,
felinas formas en penumbra,
pequeñas hormigas que se enfilan a tu tórax,
luciérnagas en dirección a un amanecer de invierno,
eso han pretendido ser, porque son tuyas.
Nada es el viento si no trae tu voz,
nada es el Facebook si tú no lo respondes.

Anda, acércate,
baja tus idílicos estandartes
dame una sonrisa de conquista
un beso que nada tenga que ver con la luna y sus misterios,
que sea transparente
breve,
sigiloso,
como un espía sin patria,
como un cachorro que ha encontrado a su madre,
como un silencio que irrumpió tu mirada
y ha renunciado a contender con ella.

Ven, acércate,
descifra los signos, los símbolos que te detienen,
ellos vienen de las tierras del miedo,
caminan por desiertos insospechados,
se sumergen en todas las soledades,
déjalos allá
donde los horizontes no combaten,
donde son óleos inmóviles,
y, tú, acércate
dame tu mano llena de siglos,
pronuncia mi nombre por primera vez,
grítalo,
vuélvelo un relámpago sin lluvia
un océano sin marea
un tigre que se aleja.

Ahora tus ojos son mis ojos,
nacieron del vientre en la Andrómeda más tibia,
son esperma y tierra
agua y fuego
barro de un mirar que me conquista.

Ven,  acércate,
lee con paciencia,
detente en cada verso,
rómpelo para que veas qué tiene dentro,
desentierra sus cuervos
dales vuelta infinitamente
que no quede nada de ellos en penumbra.

Ven, acércate,
esta palabra soy yo,
árbol de raíces profundas,
sombra tuya.

Ven, acércate, a mirarme con tus ojos de Medusa
transforma en piedra mi deseo
convierte esta mirada en tierra fértil
en montañas de siglos,
en pasiones que perduran.



Mujer de lago o media luna
Antes que la noche naciera 
y los búhos le dieran vuelta
para conocer su verdadero rostro,
te encontré accidental y ajena.

Antes que las flores tuvieran espinas
y las pesadillas fueran terribles
te miré por primera vez
como un paisaje indiferente.

Llegaste con tu vestido de cadalzo
con tu falda de punto y seguido
con tus tacones nocturnos
y tus ojos de Circe enloquecida.

No detuviste tu figura
la dejaste recorrer los caminos
en que el deseo se pierde
y toda tú eras un manojo de espinas.

Antes de un silencio
antes que naciera la poesía
llegaste
sin arrebatos de calma
con un corazón inmóvil.

Antes que los ojos aprendieran a mirar
y el día fuera día
apareciste para transformar el agua
en marea, en tormenta, en arrebato.

Te pedí en silencio que no te fueras
que se detuviera la noche
que la poesía apenas nacía
que las promesas dictaran el futuro.

Antes que las luciérnagas oscurezcan
y el universo emita su último destello
cumpliremos todo si lo escuchas.
No importa si eres la princesa de un lago por la noche,
o la media luna del oriente idílico.

Yo seré el futuro,
el pasado,
antes que te alejes
antes que pierda tu mirada
antes que contestes mi primer pregunta,
antes:
Nada.


Tu silencio

Odio tu silencio de arácnidos acechos,
los segundos en que nada dices
porque todo es un desierto.

Recibo tu mirada extraña
desconocida entre la hiel del día,
penetrando un segundo tras otro,
irreconocible, de fiera hambrienta
y tibia.

Tu silencio es hielo de sangre,
premeditación de ira,
viene del fuego de la Biblia
y se estanca en un pequeño arroyo
que nos mira.

Deberías irte a recorrer los minutos
que no midió la hormiga,
a quitarles la telaraña
que la tarántula del miedo
elaboró en el filo de tu lengua.

Tu silencio tiene colmillos,
es rugido de un invierno crudo,
marea de un océano que se contiene,
es tan sólo una guarida.

Deberías salir de ella
y decirme las blasfemias más bellas
arrancar el fruto al árbol de la noche,
saborear la herida.

El silencio quema
hiere la herida,
abre zanjas donde sangra el tiempo,
es brevedad irreverente,
asesinar una palabra
que nos salva de quedar ahogados,
tu silencio es blasfemia e ironía.
Sé que al final
cuando rompas tu silencio,
regresarás a este pecho que es almohada, y es refugio,
que es palabra,
pócima que resuelve el universo:
Sinfonía.


Urgencia 
Tengo por mañana la urgencia de tus besos, 
la urgencia de tu húmeda Venecia,
la urgencia que roe a deshoras mi deseo.

Me he preguntado tu distancia,
los kilómetros de dudas
las leguas que te abrazan,
la incertidumbre que se mide en rosas no entregadas,
tu mano ausente que recorre otras almas.

Te he soñado en terribles pesadillas,
en levitaciones que se alejan,
en vuelos que se desploman entre días,
en silencios eternos
en lúgubres despedidas,
en inviernos a la vuelta de la esquina.

Y tú, en tu indiferente vida,
abrazando las horas que te consumen,
haciéndole el amor a un compromiso,
construyendo sombras de alegría,
escribiéndole a la posibilidad de nuestro encuentro,
un poema de flor oscura,
un otoño sin hojas, sin horas, 
sin un viento de urgencia,
sin un fuego que encienda nuestro sitio


Pendiente

¿Recuerdas el día que te pronostiqué un poema?
Tú no lo supiste,
pero mis pies temblaban en este lado,
“nada se de ti”,
-pensaba-
y mis palabras no encontraban freno;
iban dando vueltas,
llevando  a tu lado piedras recién nacidas,
secretos de madera crecida en tus hombros,
ombligos no besados,
deseos cubiertos en una cáscara de nuez
tan fuerte como tu silencio.

Eran mis letras un río creciente,
bajaron por tus hombros,
eran pequeñas gotas que buscaron
Troya para guarecerse  
de los latidos intensos que te lanzaba.

Te prometí un poema que se volvió un pendiente,
lo traje todos estos días en el hombro:
criatura de antenas irreverentes,
hormiga exacta que me despertó a diario
a las tres de la mañana,
hormiga que bajó por la pantalla de la tarde,
hormiga que me recordaba a diario
escribírtelo.

Te pedí una fotografía que me hablara de ti,
me obsequiaste aquel día que soplaste
un deseo por la coincidencia exacta del universo
con el que naciste.

Así, pendiente,
con la hormiga en mi hombro,
buscaba en tus brevísimos labios,
en la exactitud matemática de tus piernas,
en tus mejillas de fresa virgen,
en tus ojos nocturnos,
nocturnos,
nocturnos,
buscaba las palabras para tejer con silencio
estos días.

Hubo momentos que te sentí a mi lado
y conversamos sin que tú lo supieras,
te pregunte que había  atrás de la última lágrima que derramaste,
si existía la posibilidad que tomara tu mano,
te pregunté cómo elaborabas tanta necesidad de ti

Nunca respondiste.

A veces miraba a la pequeña hormiga
bajar a mi tórax para tomar un  descanso,
yo la contemplé  como a tus imágenes en Facebook,
sin tocarla,
previendo su próximo asenso para recordarme este poema.

Busqué tu nombre en la Biblia,
pude ver historias fabulosas sobre él,
traje un poco de arena de Judá que esparcí por estas letras,
también espigas de trigo que saciaron el hambre de tu estirpe,
traje tu origen más hondo,
tus sueños a mi noche,
tus días a mi sonrisa.

El día de ayer
tuve miedo del tiempo,
de los segundos que la pequeña hormiga
medía con sus patas,
y de los minutos inmensos
de distancia que nos irrumpieron.

Te entrego este poema que tenía pendiente,
lleva mensajes ocultos,
besos ocultos,
horas ocultas,
lleva a un hombre que se construyó
en la tierra,
en la Sierra,
que ama al árbol de mezquite,
que adora a La Ceiba,
que busca la araucaria para vivir en ella,
y que te ofrenda a ti,
mujer de acantilado,
estas palabras 
 y esta pequeña hormiga que me acecha.






Nocturna y clandestina

Mía
¿Por qué no alcanza mi palabra de golondrinas invernales,
ni tu piel que se mezcló con la marea de mis ojos?
¿Por qué?
¿Qué falta a nuestros días de aves que regresan,
a las noches de mariposas clandestinas,
luciérnagas y lunas?
¿Qué le falta a esta tarde en la que contuve el deseo de desaparecer las caricias que negaste?
¿Qué falta?
¿Qué falta
para qué seas solo mía?
Así,
mía,
sin más verdad
sin más mentira
mía
sencillamente
sin complicar la realidad
mía
sin ser tuyo
así
mía
libremente
quietamente
en el silencio
mía.


Pendiente 

Tu cuerpo pendiente,
el mío,
al filo de tu sexo,
posado como mariposa de humeados inviernos,
esperando entrar al misterio
de tu piel y fuego.

Pendiente así
lento como un río incesante que se contiene,
y me busca
y te pierde,
pendiente como tu mano
que por segundos me tuvo
y me soltó disuelto.

Sí. Pendiente.
Para soñarnos y conquistar la tierra del
Regreso.


Sí. Pendiente,
como el final  de la clandestinidad
de nuestra luna,
por más pendiente y más
nocturna,
por más muralla y más
silencio,
dentro de ti
concluyamos el

que será el uno mismo en la humedad:
instante.





Noche
Afuera un árbol,
adentro tú,
entre la noche ambos. 

Dejamos fuera el silencio,
permitimos entrar el viento de voces,
tu risa era esa pequeña estrella que se apagaba y encendía. 

Entró con nosotros el tiempo,
yo fui el atardecer
tú, el paisaje que se asomaba en la penumbra,
afuera el árbol de la noche,
 adentro ambos.


Solo ambos 

A media voz te dije los mejores presagios


el árbol y yo esperábamos tu llegada


viniste con tu contención de niña


llegaste con tu presencia de templos.



Todo estuvo a nuestro favor


el solsticio que alargó  la tarde 


tus ojos que no temieron mirarme


nuestras manos que se entrelazaron inequívocas 

pequeñas enredaderas de un crepúsculo que no cesaba.


Ni el primer horizonte juntos pudo predecir tu cuerpo.


Nada.


Ni tu voz, ni la mía.


Nada.


Ni el frág
il cansancio del trabajo.


Nada.


La música del estéreo se escondió para que conversáramos


la tarde se hacía a un lado


todo desapareció


fuimos ambos


solo ambos.




* La imagen de portada
Autor: Emilie Leguer
Técnica: Fotomanipulación.
Dark.